domingo, 16 de diciembre de 2012

¿LA PRIMERA "VIVEZA CRIOLLA"?

El 28 de diciembre de 1851 Don Bernavé de Escalada, presidente de la Casa de la Moneda, recibió en su despacho a un hombre de modales impecables que llevaba con él un mensaje de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires.

José Murillo (así se presentó el hombre ante el funcionario) le entregó a Escalada un documento manuscrito en el que Rosas le ordenaba entregarle al portador del mismo la suma de 2 millones de pesos para pagar sueldos.
Pese a que era mucha plata (el equivalente a 180 kilos de oro), Escalada muy iluso hizo lo que se le ordenaba y entregó el dinero.

Luego de que se retirara el supuesto emisario de Rosas, Don Bernavé de Escalada mandó a un empleado a ver al gobernador para confirmar que todo hubiera salido bien y que el dinero haya llegado... pero Rosas no había pedido dinero alguno. El tal José Murillo era un estafador.

La investigación del caso fue encomendada al jefe de la Policía, quien encontró al ladrón bastante rápido. A los tres días lo detuvo en una posada luego de que el hombre cambiara algunos de los billetes del botín por piezas de oro.

En el cuarto de la posada estaba casi todo el dinero robado y otros documentos falsos, entre ellos uno en el cual Rosas ordenaba que se le entregara un barco al portador.

El verdadero nombre del delincuente era Andres Villegas, quien luego fue fusilado en un patio del Cabildo.

Nota: la imagen es ilustrativa.


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domingo, 16 de diciembre de 2012

¿LA PRIMERA "VIVEZA CRIOLLA"?

El 28 de diciembre de 1851 Don Bernavé de Escalada, presidente de la Casa de la Moneda, recibió en su despacho a un hombre de modales impecables que llevaba con él un mensaje de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires.

José Murillo (así se presentó el hombre ante el funcionario) le entregó a Escalada un documento manuscrito en el que Rosas le ordenaba entregarle al portador del mismo la suma de 2 millones de pesos para pagar sueldos.
Pese a que era mucha plata (el equivalente a 180 kilos de oro), Escalada muy iluso hizo lo que se le ordenaba y entregó el dinero.

Luego de que se retirara el supuesto emisario de Rosas, Don Bernavé de Escalada mandó a un empleado a ver al gobernador para confirmar que todo hubiera salido bien y que el dinero haya llegado... pero Rosas no había pedido dinero alguno. El tal José Murillo era un estafador.

La investigación del caso fue encomendada al jefe de la Policía, quien encontró al ladrón bastante rápido. A los tres días lo detuvo en una posada luego de que el hombre cambiara algunos de los billetes del botín por piezas de oro.

En el cuarto de la posada estaba casi todo el dinero robado y otros documentos falsos, entre ellos uno en el cual Rosas ordenaba que se le entregara un barco al portador.

El verdadero nombre del delincuente era Andres Villegas, quien luego fue fusilado en un patio del Cabildo.

Nota: la imagen es ilustrativa.


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